domingo, 10 de noviembre de 2013

Recordando




Llevo toda mi vida recibiendo amigos en casa. Las tardes de té han sido grandes momentos de encuentros, oportunidades para crecer y demostrarme a mí misma y a los demás que servir es una acción que sale de dentro. Una cultura adquirida en mi ciudad natal, Tánger.

A lo largo del tiempo he tenido ocasión de compartir y conocer a muchas personas, situaciones y experiencias. Ha sido muy emocionante y jamás nada ha impedido que celebrara el té de Navidad con los detalles del buen gusto.

Esa energía empleada a lo largo de los años me ha venido de vuelta con la misma pasión con que la acometí, para sanar mi cuerpo y alimentar mi espíritu. No es fácil superar tres intervenciones consecuencia de un tumor cancerígeno, sentirse con fuerza, estar siempre sonriendo, alegre, escuchar con sinceridad a los otros y dar ánimos.

Nunca una taza de té podría ser un vago recuerdo…todo el que ha estado, quiere volver.

El té de Navidad es como un espectáculo que conlleva muchas horas de trabajo. Es bueno hacer feliz a los demás pero al final la vida es la que se impone.

Mi querida madre nos dejó el año pasado y fue la única vez que no organicé ese tradicional encuentro entre amigos.

Este año, en su memoria, celebraré un pequeño evento para recordarla como fue siempre,  plena de luz. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

Mis loquillos




El mayor regalo que tenemos en la vida es… el tiempo y no me gusta malgastarlo.
Es nuestro particular tesoro.
Lo que hagamos con el…
Cuando una persona está muy ocupada, algo se olvida.
Para eso siempre tengo a la loquita y el loquillo.
Los pongo en un rincón, les digo lo que quiero que me recuerden y nada más verlos todo me viene a la cabeza.
Son el eco de mis pensamientos, buenos aliados que me facilitan las cosas, son divertidos, tienen “alma”
Ponga un loquillo en su vida y verán la diferencia.

sábado, 26 de octubre de 2013

De nuevo Otoño




Ahora, que estamos en otoño, podemos ir al bosque a buscar setas y recoger leña que echaremos a las ideas, para que nos abran la mente y darnos materia a reflexionar sobre cómo va el mundo y adonde se dirige la humanidad.
¿Si el bosque desapareciera donde encajaríamos los humanos?
 “Las tardes de té” es un momento de reflexión. ¿Qué les espera de todo aquello que estamos sembrando a nuestros hijos?
No es solo la crisis económica que padecemos, va más allá, es la falta de valores lo que se tambalea y esto es mucho más decepcionante.
“Las tardes de té” tienen las tres esencias: libertad, amistad y armonía. Cuando esto falta hay tinieblas y oscuridad.
No perdamos nunca nuestra esencia…la Luz es la vida.

miércoles, 16 de octubre de 2013

La mirada de los inocentes



No resulta sorprendente que sigan muriendo personas de forma tan desesperada en el mar huyendo de la guerra, el hambre y la miseria, buscando la libertad y una vida digna… encontrándose con lo contrario.
Ahora cuando en las costas del Mediterráneo se han marchado los turistas llegan otros y nos gritan desde el azul ultramar de sus aguas, un poco de humanidad a la sociedad y a los gobernantes. ¡Qué sensación de vacío habrán sentido en esa inmensidad del mar, fuente de vida! ¡Qué ironía!
La muerte no es un lugar de paso, eso decían los antiguos egipcios. La vida es una bella y breve travesía. Todos tenemos la obligación de respetarla para navegar felices por ella. Si tomaran más conciencia los gobernantes, otra ola les llevaría a buen puerto.
Ellos son víctimas inocentes de la avaricia de los tiranos, las consecuencias tarde o temprano llegarán.
Yo, como nacida en el continente africano siento pena por el mundo que me rodea.
¿Qué ejemplo les estamos dando a las futuras generaciones?

jueves, 3 de octubre de 2013

Reflexión para una tarde de té



Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo en Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio.

El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros.

Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.

-¿Dónde están sus muebles? Preguntó el turista.

Y el sabio, rápidamente, también preguntó -¿y dónde están los suyos?

-¿Los míos?, se sorprendió el turista. ¡Pero yo estoy aquí solamente de paso!

-Yo también, concluyó el sabio.

martes, 10 de septiembre de 2013

Una mirada al pasado


 
Después de 33 años aún conservo en mi retina la imagen de sobrevolar la ciudad de El Cairo de noche, con las pirámides iluminadas.

            El visitante que llega a Egipto y que se acerca a los monumentos quiere percibir sus roces, sentir la energía de los antiguos faraones y oír las voces que surgen de cada rincón de las piedras, pisar la tierra por donde pasaron tantas gentes. En este entorno uno parece que vuelve a esa epoca.

Tomar un té navegando en una falúa en el Nilo “produce” una sensación de vértigo. Un ancestral río que rebosa historia, fuerza, energía, vida y misterio. Siempre he tenido intención de volver y sentir en mi piel toda esa energía que se acumula por todas partes. Aquí no puede terminar mi sueño de esta etapa de mi vida ni puede ser Egipto un viaje del pasado. Hoy hay que esforzarse por vivir la vida en paz, sin miedos y mirar hacia adelante a cada paso que damos.

¿Qué dejaremos nosotros para la Historia? Hoy contemplamos los restos de la civilización de los antiguos egipcios,  ¿pero qué hemos aprendido? Nos dejaron una herencia milenaria, las inolvidables pirámides, los templos de Karnak y de Luxor, el majestuoso Abu Simbel con sus gigantescas estatuas… y una vez en su interior se te corta la respiración de ver tanta grandeza y la imaginación hace su aparición. Disfruté mucho en el Museo de El Cairo, en fin a cada paso que daba.

El ser humano desde que descubrió su capacidad de levantar el brazo contra su semejante se sumergió en su laberinto interior y sigue perdido al día de hoy por el egoísmo y la avaricia. Las guerras y el sufrimiento han acompañado a los humanos desde todos los tiempos. ¿Es esto la evolución y el desarrollo humano?

Tenemos la obligación de abrir vías para llegar al entendimiento global, tan necesario para vivir en paz.

Siempre fui una enamorada de Egipto y me duele el sufrimiento de su pueblo.