jueves, 12 de enero de 2023

Navidad 2022

 

El té de Navidad es una cita cada año, ya sea por carta física o virtual por el ciberespacio. Como pueden apreciar, nunca se encuentra en un estado de hibernación, al contrario, late con gran fuerza.

Este año 2022 estamos de aniversario. Se cumplen 25 temporadas de Las tardes de té, humilde proyecto personal que estimula mi mente y me ilusiona a partes iguales.

A lo largo de este tiempo he tenido la oportunidad de poder compartir y repartir una buena cantidad de energía por muchos lugares del mundo y, en particular, en esta hermosa isla, Gran Canaria, merced al elevado número de personas que pasaron por casa a saborear el precioso líquido, acompañado de sus deliciosas pastas.

Lo vivido ha sido y es imborrable. Un hecho que me ha permitido conocer personas extraordinarias, que valoro y respeto, que aportaron y aportan conocimientos a mi vida con el objetivo de observar la realidad del mundo con otros ojos, no sin esfuerzo. Muy pocos ven lo que somos, la mayoría únicamente lo que aparentamos.

En estos momentos, recordando a los que ya no están con nosotros, aumenta mi emoción y disminuye mi dolor. Mi madre, mi marido, Salwa, Petros, el tío Félix… son tantas las personas…, pero a todas las llevo en el corazón. La vida sigue y mañana… yo no estaré. Como bien sabemos, estamos de paso en este mundo. Por lo pronto me dejo llevar por el camino que me marca mi destino, el que soñé de pequeña. Mi madre me decía haz una cosa o dos, hija mía, pero bien hechas. Por lo menos lo intento. Desde mi niñez he sido fiel a mis principios, asociados a un mundo más verde y limpio de contaminación. De mi infancia recuerdo el cielo cuajado de estrellas de Tánger, el lugar donde nací.

El ser humano está compuesto de la misma materia que los árboles, ya que en cierto sentido en nuestro cuerpo tenemos protoplasma. De ahí que al abrazarnos a ellos tengamos la percepción de reconocernos unos a otros. Quizás ellos más que nosotros, a fin de cuentas llevan más tiempo en el planeta. No obstante, ¿cómo abordamos esa estrecha relación?, ¿qué les hacemos?, ¿someterles al fuego y talarlos sin conciencia por dinero, sin pensar en las consecuencias? La Naturaleza proviene de la Tierra. Los campos y los bosques representan mucho más que alimentos, son una fuente casi inagotable de conocimientos, de recursos medicinales, de vida para múltiples especies, de materia simbólica… ¿qué sería el mundo sin oír las notas de un violín o una guitarra? todo se lo debemos a ellos, a los árboles y a la Naturaleza.

En este punto quisiera hacer mención a un verdadero maestro luthier que tenemos en la Isla, Juan R.V. Sin su elegante y delicado trabajo, sin su sapiencia y paciencia, difícilmente podríamos acudir a esa música, a esos sonidos y melodías de hoy y de antaño, tan necesarias para meditar y observar nuestra propia conciencia, aquella que no es transferible. La buena conciencia es una fiesta, decía Benjamín Franklin. La vida es lo que uno hace de ella, nunca los demás. Por eso mi mejor almohada no es de plumas, es mi ética.

A nuestro alrededor observamos la presencia de un elevado grado de violencia, no obstante frente a las viejas estructuras de poder se percibe un cambio, muy lento quizás, pero progresivo, en relación a la esencia de la vida y sus valores como la educación, el respeto, la solidaridad o la empatía. Como decía Krishnamuti: nosotros somos el mundo y mientras no mejoremos, no mejorará.

Entre las aspiraciones de la humanidad siempre ha estado presente el vivir en paz y criar a sus hijos con perspectiva de futuro pero, por desgracia, a lo largo de su Historia han predominado las guerras, el fanatismo, la incomprensión… en la que tantos niños inocentes han fallecido, todo un potencial perdido, así como los ancianos y su sabiduría. Los errores se pagan caros y no con calderillas ¿Cómo vamos a ser capaces de digerir más guerras?

En la misma línea de pensamiento, dentro de los numerosos males que asolan el Planeta, es elocuente que seguimos envenenando la Tierra. Por ello desearía que este té sirviera de recuerdo y apoyo a los bomberos que, con su trabajo y valentía, arriesgan sus vidas y luchan contra el fuego para salvar lo que pueden de la Naturaleza. Quizás algún día sea la propia Naturaleza la que reclame lo que las llamas despojaron a los árboles. La vida. Un llamamiento del que nos hacemos eco desde la obra de Raúl Vicente Pérez, bombero forestal, Hermano fuego. Una lectura para tomar conciencia, que invita a la reflexión.

Dentro de este marco, el Planeta nos está advirtiendo del cambio climático que habrá de determinar nuestro futuro, al menos es lo que nos indican los investigadores. Ciertamente ya nadie niega que desde aproximadamente hace unos 70 años se ha acelerado producto de nuestra intervención sobre el terreno. Curiosamente, en una dirección opuesta, observamos que nuestra mente ha ido perdiendo facultades y ya no recordamos ningún teléfono, dirección, dato… la máquina lo hace por nosotros. Estimo que esa actitud no es completamente sana, no aprendemos del pasado. Habría que leer más a los clásicos, que si por algo son fundamentales es por el conocimiento que nos aportan. Por algo son atemporales, como bien nos recuerda cada semana Emilio del Río en el programa de radio “Locos por los clásicos” de RTVE.

Sin duda habrán de ser determinantes las decisiones que tomen en los próximos años los gobernantes inteligentes, no los sedientos de poder, de ambiciones y engaños. Así no podremos mejorar. Seamos portadores vivientes de Paz, de concordia, de generosidad y calidad humana. Estamos viviendo una época difícil, los datos son evidentes... Por este motivo, me gustaría que, a modo de grano de arena, este aniversario fuera eminentemente ecológico, sería una gran victoria para las futuras generaciones. Se lo debemos y mucho. Como bien sabemos, la contaminación, así como la falta de espacios verdes, entre otros factores, impacta en nuestra salud hoy y mañana. Este es nuestro presente con consecuencias ¿irreversibles?, ciertamente no podremos mirar al futuro si seguimos menguando nuestra capacidad en torno a los recursos naturales y su gestión.

Por tanto, pararse unos segundos a reflexionar sobre el mundo que queremos legar a nuestros descendientes sería una buena alternativa en estas Fiestas frente a la locura desenfrenada en la que, como sociedad globalizada, estamos inmersos. Disfrutemos de la Naturaleza, la salud, la alegría de vivir, la familia y los allegados, ya que al final lo que nos sobrará serán los bienes materiales y nos restará el tiempo, que es lo que, antes o después, más anhelamos. No quisiera dejar atrás a otra luchadora por sus derechos recientemente fallecida, la joven Mahsa Amini, representante de todas esas mujeres sometidas en un país como Irán, a estas alturas del siglo XXI.

Un viejo dicho reza: No pidas permiso para volar, las alas son tuyas y el cielo no es de nadie. El té volverá a dar la vuelta al mundo para dejar un mensaje de generosidad y de tiempo. Muchas gracias por estar al otro lado de la pantalla.

El mundo digital toma hoy el té virtual. Extrañamente no todos pueden venir a casa por falta de espacio y tiempo.

Deseo que este té de Navidad sirva de homenaje a una gran reina, Isabel II, que sacrificó su libertad para cumplir su destino hasta el último momento.

            Feliz 2023.


jueves, 9 de diciembre de 2021

El té de Navidad 2021

 

Con una taza de té volvemos, una vez más, a este espacio de encuentro. Fue Carlos V quien dijo que en su reino nunca se ponía el sol. Salvando las distancias, pienso que en esta tarde de invierno el astro rey, cargado de energía, seguramente se encuentre iluminando nuestros corazones con el objetivo de reflexionar. Como bien sabemos, aunque se nos suela escapar, siempre hay una razón para todo en la vida.

Cada año que pasa, observamos y experimentamos con mayor frecuencia los problemas producidos por el impacto del cambio climático en múltiples sociedades. El interés por la Naturaleza parece un sentimiento exiliado de nuestras vidas. Grave error. Como los anteriores, dicho cambio fue llegando de forma lenta pero progresiva y la pregunta sería ¿qué podemos hacer a estas alturas?

En numerosas ocasiones hemos comentado en este mismo blog aquello que venían indicando todos los parámetros recogidos por los científicos e instituciones como la ONU. Nos referimos a esa máxima que señala que tenemos que cuidar la Naturaleza, ya que de no hacerlo las consecuencias las íbamos a pagar entre todos. Mientras me pregunto en qué lugar quedó la empatía y emotividad del ser humano hacia su entorno, un pasaje del El Principito acude a mi mente. Su protagonista decía: júzgate a ti mismo, así se ve el propio comportamiento del ser humano. Toda una lección del gran de Saint-Exupéry. De ahí que necesitemos de una conciencia universal, esa que comienza por nosotros mismos.

Si las manifestaciones en las calles vienen a representar la pulsión social para los gobernantes, como sabemos, tristemente, en la reciente Cumbre de Glasgow no se alcanzó un verdadero acuerdo global. Un rápido vistazo al histórico de las veinticinco cumbres anteriores, nos lleva a conocer cuál sería su resultado. Y en este sentido la Historia volvió a mostrar su cara más amarga. Una oportunidad perdida para algunos, un avance, aunque mínimo, para otros. Ciertamente solo para unos cuantos y, es que las conclusiones finales prácticamente estaban escritas antes de comenzar.

En el agua no hay sombras. Seamos claros. El té de Navidad trae hoy una pregunta comprometida ¿Cómo respondemos cada uno de nosotros o nosotras respecto a la Naturaleza? Desde mi humilde posición, considero que tenemos que actuar y hacer bien las cosas, aprender el valor de reciclaje y no contaminar es fundamental si queremos tener un futuro sostenible y saludable. Pequeños gestos que nos darán grandes resultados a poco que nos esforcemos. La realidad más inmediata es que estamos sobresaturados de plásticos y microplásticos, de pesticidas y otros similares que tienen un enorme impacto negativo en el mar, así como en el aire que respiramos. Y en ese sentido puede decirse que la Tierra en la que sembramos, cultivamos y que nos proporciona los alimentos, está infectada.

La Comisión Europea ha alertado de que el 14, 1% del agua subterránea de su territorio supera los límites de nitratos, algo que pone en riesgo la salud, los ecosistemas y la economía. Debemos de hacer frente a aquellas compañías y políticas que se alimentan con nuestro dinero para enriquecerse a costa de degradar y contaminar el medioambiente. ¡Queremos Naturaleza, no basuraleza! A modo de ejemplo volver al cristal y reducir el consumo de plásticos es una de las vías. Nuestros ascendientes lo usaban y casi podríamos decir que estaban más sanos que hoy en día. Ciertamente se empieza desde abajo y ahí es donde comienza nuestro trabajo. A los niños y niñas hay que educarlos desde pequeños en los valores y en la Ecología, ya que lo que se aprende desde esas edades se interioriza para toda la vida. Decía un poeta: Vivamos hoy, mañana ya veremos.

Quisiera hacer mención al problema del Mar Menor (Murcia). Lo visitamos en 1964 y disfrutamos viendo un entorno lleno de vida y en calma. Hoy día la especulación inmobiliaria, los desechos humanos junto con otros residuos, en definitiva la mano del ser humano, ha fructificado en una elevada tasa de contaminación. Un destino fatal que podría ser su absoluta condena. Una combinación que incluye a toneladas de peces muertos en la arena, aguas cargadas de metales pesados y las autoridades que optaron por otros intereses a lo largo de los años. Este es el mañana que decía el poeta y ¿qué tenemos? una tragedia ecológica.

Vivimos tiempos inestables. Un escenario por el que la humanidad ya ha pasado en ocasiones anteriores, pero entonces no tenían la tecnología ni los medios para poder solventar los problemas que nos acucian en estos momentos. Extrañamente, a pesar de contar con la capacidad para hacer frente a dichas problemáticas, lo que podemos percibir es que no aprendemos.

Como especie parece que nunca estamos satisfechos con lo que tenemos. Por la avaricia, ¿qué pretendemos de la Tierra? ¿Que sea más pobre cada año, quizás?, ¿y nosotros?, ¿con qué cara nos vamos a quedar cuando se acaben sus recursos naturales? ¿Qué estamos creando para las futuras generaciones? ¿Acaso la humanidad no tiene la suficiente inteligencia como para lograr el éxito en sus acciones y construir un mundo mejor?

Os deseo paz interior y salud, la mayor riqueza que podemos tener para hacer duradera la vida y la alegría de la Navidad. En estos momentos nuestro corazón y generosidad está con la isla de La Palma, perla del Atlántico, con el anhelo de que vuelvan a brillar como antaño.

Dejo la puerta entreabierta para que continúen saboreando su té, hay mucha variedad para los entendidos. Como cada año, es un placer invitar a más gobernantes con el preciado líquido.

Hoy las tardes de té se visten de gala para mandarle nuestras energías y mi cariño a su Alteza Real la Princesa Leonor, deseándole todo lo mejor en su formación como la futura jefa del Estado.

Feliz Año para todos.

 

viernes, 15 de octubre de 2021

El Volcán de La Palma, 2021

 

Buenas tardes, amigos.

Hoy el té es agridulce. Debo comenzar estas líneas con una reflexión que hemos escuchado en numerosas ocasiones, pero no por ello es menos acertada: nunca se sabe las vueltas que da la vida. Una mañana nos levantamos y podemos observar que a nuestro alrededor el escenario ha cambiado de forma súbita. Una situación a la que tristemente asistimos en directo, en estos momentos, en ese rincón del Atlántico que es La Palma.

La bien llamada isla bonita, perla valiosa del Atlántico, que siempre ha brillado y brillará por sí misma… a pesar de las dificultades. Un territorio insular que te atrae y te seduce cuando, por primera vez, la visitas y que te hace volver.

El 19 de septiembre sus ciudadanos temblaron. Después de cincuenta años de calma un nuevo volcán rugía, se desperezaba y se asomaba por el horizonte. Desde hace unas semanas sus habitantes están inquietos y no pueden ni siquiera dormir por el tronar del cráter destructor. La zona Sur se encuentra en parte devastada y verla resulta sombrío, quemada y ennegrecida por la lava que corre a su antojo. A lo que se añade la omnipresente ceniza y la angustia por desconocer la fecha en que llegará a su fin este proceso eruptivo, pero su tierra es mucho más de lo que hoy vemos.

La Palma es singular y extraordinaria por su gente, amables por naturaleza y muy trabajadores. Y debemos de reconocerles, además, una virtud, la confianza en sí mismos, esa gran capacidad que les da fuerza ante la adversidad. Para comprender su compleja alma isleña, hay que entender primero su historia, su cultura, su nobleza. Buen ejemplo de esa raigambre lo podemos encontrar cada lustro en la popular Danza de los enanos, que desde 1905 se celebra como la conocemos en la actualidad, pero cuyos orígenes se remontarían a 1676 con la celebración del Corpus Christi. O su extraordinario Astrofísico, conocido en todo el mundo, que tuvimos la suerte de visitar hace años. Una maravilla de la ingeniería y de la tecnología.

Y, por supuesto, no podríamos dejar de lado uno de sus principales motores económicos como es la agricultura, esa que se ha visto afectada por la erupción y tristemente visibilizada en las plataneras. Unos cultivos que eran un placer para la vista y una delicia al paladar, que nunca han faltado en casa, ahora se encuentran dañados y oscurecidos por las cenizas. Un escenario a cuyo alrededor han surgidos retos como “Un plátano por La Palma”, con el objetivo de ayudar a sus habitantes.

En estos momentos en los que la adversidad y las coladas de lava han modificado el paisaje de la cara suroeste de la isla, la empatía con nuestros vecinos de la isla se hace más necesaria que nunca. Vamos arrimar el hombro para que sea un poquito menos pesada esa carga, si así se puede decir. Dar puede ser y será un efecto dominó para los palmeros, la ayuda es fundamental. Ellos se levantarán como antaño, hicieron frente al San Juan y al Teneguía.

Lejos de la cara negativa, la otra es la de la esperanza. Una faceta activa y positiva para las personas que no se resignan ni se derrumban. Esta es la mejor medicina para sanar las heridas provocadas como consecuencia de la erupción. No ha sido un espectáculo destinado a satisfacer a los turistas, ha sido un drama enorme. Los viajeros llegarán de nuevo para disfrutar de sus paisajes y compartir experiencias con sus gentes, siempre tan hospitalarias, generosas, serviciales, amables y alegres con quienes les visita desde el respeto. A veces la vida golpea duro como les ha pasado a ellos, pero saberlo encajar los hace más fuertes, ese es el mérito de los palmeros y mi admiración por ellos.

Todos solidarios con La Palma.

Les invito, si lo estiman oportuno, a sumarse al reto o enviar la cantidad que deseen al propio Cabildo Insular de La Palma a través de la cuenta: ES47 2100 9169 0122 0017 9456

Disponen de mayor información en la web de la institución:

https://cabildodelapalma.es/es/como-ayudar-afectados-volcan-de-la-palma

 

Muchas gracias.