viernes, 15 de octubre de 2021

El Volcán de La Palma, 2021

 

Buenas tardes, amigos.

Hoy el té es agridulce. Debo comenzar estas líneas con una reflexión que hemos escuchado en numerosas ocasiones, pero no por ello es menos acertada: nunca se sabe las vueltas que da la vida. Una mañana nos levantamos y podemos observar que a nuestro alrededor el escenario ha cambiado de forma súbita. Una situación a la que tristemente asistimos en directo, en estos momentos, en ese rincón del Atlántico que es La Palma.

La bien llamada isla bonita, perla valiosa del Atlántico, que siempre ha brillado y brillará por sí misma… a pesar de las dificultades. Un territorio insular que te atrae y te seduce cuando, por primera vez, la visitas y que te hace volver.

El 19 de septiembre sus ciudadanos temblaron. Después de cincuenta años de calma un nuevo volcán rugía, se desperezaba y se asomaba por el horizonte. Desde hace unas semanas sus habitantes están inquietos y no pueden ni siquiera dormir por el tronar del cráter destructor. La zona Sur se encuentra en parte devastada y verla resulta sombrío, quemada y ennegrecida por la lava que corre a su antojo. A lo que se añade la omnipresente ceniza y la angustia por desconocer la fecha en que llegará a su fin este proceso eruptivo, pero su tierra es mucho más de lo que hoy vemos.

La Palma es singular y extraordinaria por su gente, amables por naturaleza y muy trabajadores. Y debemos de reconocerles, además, una virtud, la confianza en sí mismos, esa gran capacidad que les da fuerza ante la adversidad. Para comprender su compleja alma isleña, hay que entender primero su historia, su cultura, su nobleza. Buen ejemplo de esa raigambre lo podemos encontrar cada lustro en la popular Danza de los enanos, que desde 1905 se celebra como la conocemos en la actualidad, pero cuyos orígenes se remontarían a 1676 con la celebración del Corpus Christi. O su extraordinario Astrofísico, conocido en todo el mundo, que tuvimos la suerte de visitar hace años. Una maravilla de la ingeniería y de la tecnología.

Y, por supuesto, no podríamos dejar de lado uno de sus principales motores económicos como es la agricultura, esa que se ha visto afectada por la erupción y tristemente visibilizada en las plataneras. Unos cultivos que eran un placer para la vista y una delicia al paladar, que nunca han faltado en casa, ahora se encuentran dañados y oscurecidos por las cenizas. Un escenario a cuyo alrededor han surgidos retos como “Un plátano por La Palma”, con el objetivo de ayudar a sus habitantes.

En estos momentos en los que la adversidad y las coladas de lava han modificado el paisaje de la cara suroeste de la isla, la empatía con nuestros vecinos de la isla se hace más necesaria que nunca. Vamos arrimar el hombro para que sea un poquito menos pesada esa carga, si así se puede decir. Dar puede ser y será un efecto dominó para los palmeros, la ayuda es fundamental. Ellos se levantarán como antaño, hicieron frente al San Juan y al Teneguía.

Lejos de la cara negativa, la otra es la de la esperanza. Una faceta activa y positiva para las personas que no se resignan ni se derrumban. Esta es la mejor medicina para sanar las heridas provocadas como consecuencia de la erupción. No ha sido un espectáculo destinado a satisfacer a los turistas, ha sido un drama enorme. Los viajeros llegarán de nuevo para disfrutar de sus paisajes y compartir experiencias con sus gentes, siempre tan hospitalarias, generosas, serviciales, amables y alegres con quienes les visita desde el respeto. A veces la vida golpea duro como les ha pasado a ellos, pero saberlo encajar los hace más fuertes, ese es el mérito de los palmeros y mi admiración por ellos.

Todos solidarios con La Palma.

Les invito, si lo estiman oportuno, a sumarse al reto o enviar la cantidad que deseen al propio Cabildo Insular de La Palma a través de la cuenta: ES47 2100 9169 0122 0017 9456

Disponen de mayor información en la web de la institución:

https://cabildodelapalma.es/es/como-ayudar-afectados-volcan-de-la-palma

 

Muchas gracias.

 

viernes, 16 de julio de 2021

Cumpleaños 2021

 

Hola a todos.

Hoy 18 de Julio es un día especialmente significativo para mí. Para muchas personas el recorrer una larga travesía de años no les es nada fácil, sin embargo, he sido afortunada cuando lo pienso. Al volver la vista atrás, considero que mi niñez fue de lujo, con una adolescencia feliz, un matrimonio excelente y una familia que quiero. Como manifesté en mi Web hace años, me encanta la comunicación y surcar los mares del futuro.

Desde que nos dimos el sí quiero, Francis y yo, un 8 de agosto de 1965, comenzamos a navegar juntos y abrir los ojos a los peligros del mar de la vida. No teníamos experiencia.

Tristemente inició su andadura hacia el Oriente hace ya cuatro años, pero siempre será querido y recordado porque sigue entre nosotros. Fue un hombre inteligente, generoso una bellísima persona, con buen sentido del humor y un gran Capitán que controlaba las máquinas como responsable de asegurar la nave, a mí me dejo el timón con el que vengo navegando sin descanso. Los dos pilotábamos con rumbo fijo, mirando de antemano la hoja de ruta, buscando siempre una masa de agua en calma y siempre necesaria. Tres años después nos sorprendió la llegada de nuestro hijo Daniel y dos años más tarde la de Sergio que fueron uniéndose a la tripulación como nuestros mejores Cadetes y estamos orgullosos de ellos.

Con los años la tripulación se amplió, rebosante de familiares y amigos, como en la célebre escena del camarote de los hermanos Marx de Una noche en la ópera (1935). El velero es tan grande que a veces nos vemos en la cubierta. Desconocía que el gran océano de la existencia me reservaba, a mis 57 años, una herencia sorprendente, tres canceres que me acompañarían a lo largo del tiempo. En esos años las aguas comenzaban a estar embravecidas, con olas gigantescas que generaban un gran pavor. Francis me miraba asustado al tiempo que pensaba: el barco se hunde. Yo sonreía para darle ánimos y le decía: todo pasará ya lo verás.

Una mañana, después de meditar y visualizar el futuro, le dije a la tripulación: izad las velas que vamos a navegar seguros, mirando al frente, oteando el horizonte para combatir al reto que nos espera.

Es cierto que no hay nada más sorprendente que la propia vida. Y me aferré al timón con firmeza y coraje por mi objetivo. Y lo hice como ese pájaro que, aunque cansado, se posa en una rama conocedor de que por débil que sea su tronco, estará seguro. La fuerza de sus alas le permitirá, en cualquier momento, echar a volar. Pues bien, para luchar, acudimos con acierto como en otras ocasiones, al mejor sistema que tenemos y valoramos en España para la salud de sus habitantes: la Seguridad Social. 

Concretamente al Hospital Dr. Negrín en Las Palmas de Gran Canaria, donde la profesionalidad, el esfuerzo y la responsabilidad de los equipos médicos que allí trabajan hicieron el milagro. La primera vez el Dr. Gonzalo Gómez y las otras dos intervenciones a cargo del Dr. Hernández Romero. Hoy sonrío feliz porque ambos son personas entrañables para mí, ya que me han dado la oportunidad de seguir cumpliendo años. Hoy tengo 76 veranos... ¡Qué lujo!, no hay mejor regalo que la VIDA. 

Esta es mi reflexión.

Las fotos son del último cumpleaños en París con mi hermana